San Jhony es Guadalajara








Mi lección no va por ahí. Tampoco lo es, el amarrarse el cinturón de seguridad que es el aprendizaje más importante en la adolescencia (el segundo es que el acné crea personalidad).

Yo creo que lo más importante que aprendí en mis veinte y que comparto es lo siguiente: siempre hay un whisky de más; siempre hay un cigarro de sobra











jueves, 7 de enero de 2021

Oficio de brujas Rodrigo Ruy Arias

Oficio de brujas Rodrigo Ruy Arias Trauco editorial 2021 AMADO AURELIO PEREZ La conexión entre literatura y hechicería forma parte importante de la “mitología”, de esa mitología que ha sido poderosamente impulsada por internet, hasta el punto de poder ser considerada hoy, una rama menor de la literatura. Circula online y allí se encuentra desde una obra fantasmal, llena de falsas profundidades y vibrante de pasión, que ha adquirido un cuerpo virtual, que explica parte de la fascinación y de la perplejidad que expresaron los lectores de la generación “X”. Rodrigo Ruy Arias (Santiago Ixcuincla, Nayarit 1965) es el autor de Oficio de brujas, TRAUCO Editorial, que puso en circulación en medio de la pandemia, este libro de cuentos, consiente, que un libro de este género no se da como un qué, sino como un cómo: “un instante significativo que merezca ser rescatado, de la grisura de la vida”, sin perder el tono de oralidad que lo arranca del subjetivismo. Encubado en el “stream of consciousness” Oficio de brujas debería estar a disposición de un mayor número de lectores, o por lo menos, en las bibliotecas de quienes abrigamos la esperanza de ver, (publicar) una obra con aspiraciones de renovar los cuentos y las premisas de los grandes maestros del género: Onetti, Artl, Ribeyro, Bombal y Rulfo; además de algunos otros que corroboran la vigencia y eclosión en los años setentas del siglo pasado, que los muchos escritores de las generaciones recientes no han alcanzado. No le horroriza a Rodrigo Ruy Arias el fluir del tiempo, toma consciencia, y observa a lo largo de catorce cuentos, lo volátil de los ritos de iniciación: “llegué aquí una noche de invierno. Hacía un frío de los mil diablos. Jaja que paradoja, el invierno recordando algún episodio del infierno”. Se trata de dar importancia más a la verosimilitud que a la verdad del cuento mismo en mundos imprecisos pero propios. Decía Kafka, si mal no recuerdo: “la escritura es una lepra que debe mantenerse alejada de los hombres con sentido común”, y aquí lo sigo, bajo esta perspectiva, los catorce cuentos que componen el libro, Oficio de brujas, sirven para qué afrontemos el paso por la vida, con la carga histórica de destruir al planeta. Trazos del lado oscuro, título del décimo cuento del volumen, ilustrado en la porta con una obra plástica del maestro Jorge Pérez y Pérez, fecundo artista plástico, que se destaca por la profundidad de su mensaje plástico, que se acerca a la obra de Arias, en un dialogo listo para complementar la obra literaria de una forma original. Este cuento me interesa por contener los rasgos distintivos de lo que escribo como un acercamiento critico al libro, y como tal, solo una lectura que persigue la divulgación masiva para los lectores potenciales de la obra. Así que, no me es difícil e intrigante, extraer otra cita, “Solo que el placer que yo experimento al pintar el cuerpo desnudo de hombres y mujeres, está irremediablemente vinculado con la muerte” dice Elena, personaje central del cuento. En este, como en todos los cuentos que componen el volumen, la atmosfera va por encima de la anécdota, narra la indefensión frente a la muerte, a partir de los ojos de “Elena” que nos habla de la soledad aterradora frente a la muerte y esto, indudablemente pone en tela de juicio la lógica de los ideales civilizatorios euro-occidentales. La decadencia progresiva que vivimos en estos tiempos de pandemia y necropolitica, con que abrimos la tercera década del siglo, cubiertos con sutiliza y presupuesto oficial, que hacen evidente la mentira DE LAS NUMERALIAS CULTURALES, de la elite administradora de la cultura local. El lector que se detenga a gozar de la obra de Rodrigo Ruy Arias, no podrá evitar quedarse con una herida, de lo imprevisible del arte de saber contar cuentos. Recuérdese que Latinoamérica, es la región que tuvo la virtud de devolver algo que tiempo atrás parecía a punto de extinguirse, el tema, sin lugar a dudas, da para un debate más amplio y provechoso, intentaré, no seguir con las conjeturas, ya que estoy seguro, que Rodrigo Ruy Arias, podrá ser visto como un autor al que habrá que incluirlo, en las bibliotecas al lado de otros autores que ahora parecen inmovibles en la literatura con mayúsculas, donde no hay lugar para los outsiders, pero en este juego extraño, llamado mercado literario, el gran escritor del siglo XX, Joyce, tuvo que cargar con la etiqueta defectuosa de escritor elitista, digamos, como estímulo para los posibles lectores, de una verdadera experiencia estética. Guadalajara, Jalisco invierno de enero 2021.

domingo, 30 de agosto de 2020

DOMINGO

HOY, ultimo domingo del mes, la amenaza es multiple. Covid19,huracanes, violencia, será utilisima la ayuda de una flauta o vihuela, despues de poco mas de tres añosme parecio una magnifica idea vilver a enfocar el mundo desde este espacio. suerte para todos, yo era un buen muchacho, dormia pierna suelta,me hacen compañia centenares de sabios improvisados por las circustancias, ha todos ellos les recuerdo, que me gusta el café.

jueves, 12 de junio de 2014

Muertes de Lugar Común. Los escribidores y Trauco ediones, Tlaquepaque Jalisco

Muertes de lugar común. Amado Aurelio Pérez Las clasificaciones de la novela negra se han llevado a cabo desde una gran variedad de criterios: hay novela de misterio, de intriga o de suspence. Se han popularizado como nordic noir, krimi,o giallo: además de una camaleónica clasificación que suelen los expertos denominar la Padurica, por el famoso autor cubano, la gijonesa, por semana negra de esa parte de España, y otras clasificaciones independientes de cualquier modelo estructural y subgénero. Ahora bien la validez de la utilización del origen geográfico donde se desarrolla la acción de la novela, como criterio clasificatorio ha servido a lo largo y ancho del planeta, pero resulta que por acá, la mera remisión al lugar de origen de la acción es un espacio movedizo donde se confunden bien pensantes y mal pensantes, ese primer problema para la novela de Cuauhtémoc Iñiguez Parada, es Veracruz, lugar mejor conocido como la tierra jarocha, lo que vuelve imposible usar la clasificación geográfica, para esta novel novela del autor nacido en La Barca Jalisco, hace ya unas cinco décadas. La Jarocha sería un subgénero para la novela negra, pero su reminiscencia poco seria, nos obliga a afirmar que las acciones de esta novela tienen lugar en el Puerto de Veracruz y salvo lógicas excepciones usted comulgara conmigo en que dicha clasificación no aporta nada original al sistema clasificatorio de la novela negra. Así, que para proceder a desvelar el misterio de dichas intrigas le diré que hay que dar una vuelta por el café de la Parroquia, emblemático sitio de efervescencia Cultural en el Puerto de Veracruz, o de perdida darse una sentada en un buen café de esos que no dan refiló, para saborear ese amargo elixir y en una sola sentada disfrutar de los andares o andanzas del tal Klauss, un repostero que parece trascendió el lugar vago y difuso de su tierra para llegar, a ser el personaje central de esta novela con espacio de acción en el bello puerto de Veracruz. Una novela en la hay reconfortantes paseos junto al mar, la introspección necesaria para mantener el ritmo pausado de la buena prosa, y un corpus de prolijas y detallistas descripciones de: Muertes de lugar común. Muertes de lugar común Cuauhtémoc Iñiguez Parada: Coedición, Los Escribidores y Trauco. Tlaquepaque, Jalisco 2014

martes, 10 de junio de 2014

Blanca Batiz La casa de la abuela


Un poemario que nos lleva de la mano a recorrer las calles de Sayula. La tierra de rulfiana tesitura. Dónde las ánimas son la cotidianidad que rompe lo cotidiano. Un poemario dónde la poeta dibuja con tinta suave los rostros de la cosmovisión de las tierras del sur de un rincón de México. Un ventana para asomarnos a la tradición, a los recovecos donde el alma siente y presiente como los tiempos van dando forma a los recuerdos. Desde la casa de la abuela. Si deseas adquirir el poemario Blanca Bátiz, o tener comunicación, escribe a: blancabatiz@panoptica.net a ediciones@panoptica.net o comúnicate con la autora blanca@blancabatiz.com

viernes, 11 de enero de 2013

una reflexión

La necesidad de pensar la latinoamericanidad en relación a un mundo geográficamente y epistemológicamente distinto del de los setenta. acusan la necesidad de poner en juego nuevos insumos teóricos acordes a las nuevas matrices de escritura que ya no sienten la latinoamericanidad como una relación transparente y sin conflictos entre el sujeto productor y el espacio geográfico “de origen”. La escritura misma intenta generar espacios de pensamiento poscolonial, posoccidental en términos de Mignolo. Es una narrativa en permanente diálogo con el horizonte crítico, ya sea ficcionalizando sus planteos al interior mismo del mundo narrado como también produciendo una voluminosa cantidad de discursos exegéticos, como ensayos, manifiestos, prólogos, etc. textualidades en las que prima la necesidad de suturar el vacío crítico, el vacío de sentido y de religación a una tradición, en que estos escritores y la “Nueva Narrativa” se encuentran.

Por un lado se constituye a partir de discursividades que están aún en discusión, generándose continuamente nuevas lecturas, en especial debido a su carácter de actualidad.

Es por ello que, como segunda debilidad, no sólo encontramos esta agenda de discusiones “diseminada” en distintos artículos, revistas, congresos y en menor medida libros y complicaciones, sino que también es factible encontrar posiciones diferentes y miradas antagónicas respecto del mismo proceso. No podemos afirmar que se halle una posición dominante, y esto tiene que ver muy claramente con que el estado del debate aún está en pleno desarrollo.

Los temas e interrogantes que más acuciantemente aparecen en este debate:
▪ ¿En qué medida estos nuevos enfoques teóricos pueden adecuarse y ser productivos en el campo de los estudios latinoamericanos y en particular, su crítica?
▪ Dentro de un contexto de fuerte desplazamiento de la producción de conocimiento para y sobre América Latina hacia la academia norteamericana: ¿Qué espacio/rol ocupa ésta en relación a ese “mercado” teórico?
▪ ¿En qué medida se podría afirmar que nuestra agenda académica ha sido penetrada por los enfoques generados desde un espacio externo, procurando más una reproducción de los debates emergentes de otras realidades que respondiendo a un contexto propio y específico?
Se percibe que lo “latinoamericano”, sus expresiones culturales y literarias, ha pasado a ser, en muchas ocasiones, meros “ejemplos” de los constructos teóricos posmodernos y metropolitanos. Nelly Richard observa que estas producciones pasan a tener un “valor de uso”: es decir que su principal interés radica en que permiten poner a prueba estos complejos aparatos teóricos. (En Moraña 2000).

En las últimas décadas el relato testimonial ha adquirido gran relevancia a nivel nacional, regional y global, tanto desde la producción de la práctica discursiva como por los estudios críticos y teóricos que se han ocupado de él, proponiendo debates acerca de las relaciones entre política y literatura, los límites entre ficción y realidad, o las distintas concepciones del canon.

Para algunos consiste en una forma de literatura que recupera la “voz del subalterno” y se constituye en un discurso resistente al canon que implica una desnaturalización de los modelos consagrados. Pero existe otra línea de discusión, más escéptica, que lo considera “otra” forma de literatura sancionada por el poder y la autoridad académica, dado que diluye la capacidad del testimonio para reconstruir la verdad de lo subalterno. Se relativiza de este modo su poder estético e ideológico especial (Goicochea, 2000).

En Guadalajara, los neoperiodistas y los socio críticos opinan, que,  los géneros discursivos son una lista  inmensa, porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables y porque en cada esfera de la praxis existe todo un repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece a medida que se desarrolla y se complica la esfera misma (Bajtín, 1982); y, por otro, que el estudio de los géneros literarios es imposible fuera del sistema en cual o con el cual están en correlación, de modo que los géneros no son constantes sino variables y su material lingüístico (extra-literario) así como la manera de introducir ese material en literatura, cambian de un sistema literario a otro.

Desde el punto de vista historiográfico resultan relevantes estas hipótesis porque permiten postular el carácter problemático del género testimonial en tanto producción cultural y producción de un saber que aparece en una relación ambivalente, tensa, con la opinión pública que sostiene la democracia, aunque parezcan antagónicas, las posturas y visiones de todos grupos guardan grandes semejanzas, entre las cuales las más importantes son una concepción similar de la conformación de grupos como estrategia de penetración en el mercado literario y de construcción de la identidad autoral, una actitud belicosa ante los opositores y un uso exhaustivo de las nuevas posibilidades de promoción que han inaugurado las nuevas tecnologías.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El Occidental 29 de junio de 2011

Desde hace tiempo el crimen organizado es tema de muchas obras literarias. El poder de la mafia se documenta en la literatura y el cine desde hace décadas. Mucha gente conoce la película El padrino, donde se muestra el poder de la mafia italiana en Estados Unidos. Entre los jóvenes autores italianos se hizo famoso Roberto Saviano con su libro de reportajes Gomorra, en el cual describe cómo una mafia moderna se apodera de los procesos industriales más avanzados. Sin embargo, es en el narcotráfico, donde el crimen organizado tiene mayor presencia en este momento. Eso se nota cada vez más en la literatura y en el cine. El Gobierno de Sinaloa acaba de prohibir los narcocorridos para impedir que se glorifiquen las hazañas de los narcotraficantes.

Antes, la literatura se ocupaba de los crímenes individuales, pero ahora se concentra su interés cada vez más en el crimen organizado que no puede ser eliminado, deteniendo a un solo culpable. Las novelas policíacas de antes de Agata Christie, Georges Simenon o Paco Ignacio Taibo II, donde un solo investigador de talento puede encontrar al culpable de un crimen, ceden su lugar a novelas que nos describen la compleja estructura de un crimen organizado que opera a nivel internacional. La mafia surgió en el sur de Italia, pero tiene sus enclaves también en el norte de Europa y una fuerte presencia en Estados Unidos. El narcotráfico se extiende desde Colombia pasando por México hacia Estados Unidos.

La famosa novela La reina del sur del español Arturo Pérez Reverte nos cuenta la vida de una narcotraficante de Sinaloa quien tiene que huir de México y se establece en el sur de España. Allí colabora con organizaciones criminales de otros países, sobre todo con la mafia rusa. Estas novelas sobre el narcotráfico mantienen a los lectores en suspenso, pero no se sirven de la trama clásica de la novela negra, donde hay que encontrar al culpable de un crimen, sino que describen sencillamente la vida de un narcotraficante quien continuamente se mueve en un ambiente muy peligroso y en cualquier momento puede ser detenido por la policía o asesinado por rivales.

Según Federico Campbell el sinaloense Élmer Mendoza (Culiacán 1949) es "el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país". Es profesor de literatura de la Universidad Autónoma de Sinaloa y se dedica sobre todo a la narrativa y el ensayo. Publicó dos libros de crónicas sobre el narcotráfico y entre 1978 y 1992 publicó tres libros de cuentos que sólo son apreciados por los especialistas en literatura mexicana.

Según mi amigo Amado Aurelio Pérez,  Mendoza, es uno de los mejores cuentistas de la literatura mexicana actual.

Sin embargo, su éxito como escritor se debe a la publicación de su primera novela Un asesino solitario en 1991, donde se explora con gran humor los bajos fondos de la sociedad sinaloense. El personaje central de este libro es un matón a sueldo. Con la novela El amante de Janis Joplin de 2001 consigue el reconocimiento internacional. La editorial Tusquets publica este libro no sólo en México, sino también en Barcelona. El autor nos cuenta la historia de David, un joven de la sierra sinaloense quien sin desearlo, se involucra en los enredos del narcotráfico. Podríamos comparar las aventuras cómicas y a veces trágicas de este personaje con las de Simplicius Simplicissimus, un muchacho ingenuo quien participa en la guerra de 30 años. David igual que Simplicius es un joven ingenuo que se deja llevar por las circunstancias y gracias a su buena suerte sobrevive a las situaciones más peligrosas. A Simplicius del autor barroco alemán Grimmelshausen le toca arriesgar su vida en la guerra más terrible del siglo XVII y David está constantemente en peligro por vivir en medio de narcotraficantes y hacerse sospechoso a la policía. Su vida en el pueblo es tranquila, trabaja en el taller de su padre, donde las sierras cortan las maderas de los árboles. Un día le ocurre bailar con Carlota Amalia en la plaza del pueblo. Pero como esta muchacha tiene un novio muy macho, éste quiere matar a David con su pistola, pero antes David lo mata lanzándole una piedra a la cabeza. Su víctima es un narcotraficante poderoso y David se esconde en casa de unos tíos en Culiacán.

Como jugador de béisbol lo llevan a Los Ángeles, donde conoce a la famosa cantante Janis Joplin y después de haber hecho el amor con ella jamás la deja de querer. Janis siempre está presente en su vida, sin embargo, nunca la vuelve a ver. David deja el béisbol y se regresa a Sinaloa, donde tiene contacto con gente de la guerrilla estudiantil y con los narcotraficantes. Quiere mucho al Chato, su primo quien es un estudiante revolucionario, pero su ideología marxista para él es incomprensible. Pero sin problemas colabora con el Cholo, un narcotraficante quien exporta droga a los Estados Unidos.

Mendoza nos describe con gran plasticidad la vida de la clase media y baja de Sinaloa y nos introduce al ambiente de narcos y estudiantes revolucionarios. David se entiende con ambos, pero no con la policía, de cuya brutalidad y arbitrariedad frecuentemente es víctima. El autor reproduce con gran maestría el lenguaje coloquial de sus personajes y entra a los más pequeños detalles de su vida. El Cholo, para quien transporta David droga hacia Estados Unidos, confía igual que muchos otros narcos en los milagros y la protección del Santo Malverde.

Esta segunda novela de Mendoza esta llena de situaciones cómicas y absurdas que nos permiten enfrentar con un poco de humor la terrible violencia que marca la vida en Sinaloa y muchas otras partes de México. El amante de Janis Joplin es una novela picaresca del narcotráfico en México.

Wolfgang Vogt